miércoles, 26 de marzo de 2008

La importancia del juego en los espacios escolares


Para trabajar la seguridad de los niños en los espacios donde los niños juegan y aprenden tendremos en cuenta cinco objetivos básicos que deben cumplirse:
Diseñar espacios de juego y de aprendizaje apropiados para el grupo etario destinatario y para las diferentes capacidades de los mismos.
Proporcionar superficies apropiadas tanto en las salas como en los patios y parques de juego.
Proporcionar supervisión apropiada y realizar mantenimiento con continuidad de los espacios, superficies y equipamientos de juego.
Tener una constante mirada adulta en los patios de juego con una observación participante y calificada.
Es importante que los niños participen en el diseño
Porque es un objetivo de la escuela involucrar al educando en las tareas para lograr la construcción de la participación ciudadana.
Porque los espacios físicos deben ser diseñados según las necesidades e intereses de los usuarios.
Porque cuando participamos en el diseño de un espacio es una consecuencia lógica el cuidado personal del usuario por lo que ayudo a crear. El que participa se apropia del lugar a través de su cuidado y mantenimiento.

Justificación y antecedentes

La práctica del jugar es vista como una actividad fundante, necesaria y propia del ser humano. El niño se constituye a través del juego, transita a largo de su vida por diferentes experiencias lúdicas en los ámbitos familiares, educativos y
recreativos.
Todas ellas aportan a su crecimiento, su desarrollo y a sus modos de establecer vínculos con los que lo rodean. Por ello cobra una dimensión como actividad primordial y de fundamental importancia en la infancia.
Las actividades lúdicas se plantean como condición para la socialización, a
través de su práctica el niño incorpora normas, valores y costumbres, propios del contexto en el que se desarrolla. Jugar genera sentido, promueve la pertenencia y el desarrollo de la identidad, tanto individual como colectiva. Al jugar, los niños se comprometen, toma una posición activa, imaginan, inventan, crean, conocen y actúan explorando con todos sus sentidos.
Jugando, los niños se pueden acercar a lo desconocido sin temor, transitar
situaciones conflictivas y dolorosas, poniendo en acción todas sus capacidades, desplegando habilidades que les permiten pasar del padecimiento a la experimentación de alternativas para el dominio de la situación.
Es necesario reposicionar al juego, devolverle un lugar privilegiado en la
infancia como valor inapreciable en el desarrollo infantil.
El ámbito donde los niños pasan la mayor parte de su tiempo es la escuela,
espacio privilegiado de encuentro y de interacción. Por ello que brinda las mejores oportunidades para abrir sus puertas para jugar. Maestras y niñas desde una actitud espontánea, voluntaria y placentera liberadas de los objetivos didácticos, de los resultados, de la producción tienen la posibilidad de recrear un espacio abierto a lo novedoso, a lo imprevisto, a lo cambiante.
Dejándose sorprender cuando el aula o el patio se transforma, cuando se descubren de manera diferente que en la vida cotidiana.
. En la actualidad adquiere relevancia el peso que recae sobre la sistema educativo como dispositivo para formar ciudadanos para la
competitividad, el trabajo y la producción.
Desde esta perspectiva, cabe interrogarnos acerca de la presencia, la
utilización y los fines del juego en el ámbito escolar. A partir del recorrido por los diversos proyectos, vemos que el juego en la escuela es utilizado como una
herramienta valorada por los docentes para lograr objetivos de aprendizaje y/o terapéuticos, adjudicándole un valor innegable en la formación integral de los
niños.
Que se valore el juego aplicado a fines didácticos no invalida que se
considere que los niños también jueguen por el placer de jugar.
En la actualidad el juego en el ámbito educativo, alejado de propósitos
didácticos carece de espacio para desarrollarse de un modo sistemático
Si estamos en la escuela y estamos hablando de juego espontáneo, estamos claramente ubicados en el recreo. Los patios y los recreos aún hoy, no forman parte de los proyectos institucionales educativos, y por lo tanto no se consideran espacio de observación ni planificación. Hasta hace algún tiempo, en los recreos los chicos jugaban sin dificultad, sin mayores conflictos, pero en los últimos años los recreos se han ido convirtiendo, en algunas escuelas, en zonas - tiempo-espacio - de riesgo.
El juego seguro en espacios seguros es un derecho de nuestra infancia y nosotros los adultos junto a los niños tenemos el deber de trabajar comunitariamente para mejorar esta situación alarmante Jugar es la actividad infantil universal por excelencia. Su limitación generalmente esta dada por significativos en la imaginación / fantasía de los niños lo que hace de estos espacios lugares importantes para el desarrollo integral de los niños.

Riesgo técnico. Dificultades a superar en el desarrollo

-Los espacios y equipamientos de juego deben ser diseñados para poner a prueba las diferentes capacidades de los niños, para dar variadas posibilidades de expresión y paralelamente para prevenir cualquier posible riesgo de accidente.
En este punto es importante diferenciar entre riesgo y desafío ya que uno no debe anular al otro sino que deben complementarse:
También es necesario aclarar que cuando decimos que el diseño debe estimular y motivar el desarrollo de las diferentes capacidades no sólo nos referimos a las capacidades físicas sino también a las emocionales, sociales, intelectuales y sensoriales.
El diseño de los equipamientos de juego debe ser apropiado a los diferentes grupos etarios que utilicen el espacio para jugar y aprender sobre la base de sus necesidades evolutivas. Deben considerarse diferentes elementos para aumentar la seguridad en el diseño sin dejar de lado el aspecto pedagógico, psicológico, la accesibilidad y la cultura infantil. En este sentido es importante considerar la escala niño y la accesibilidad al servicio de la seguridad en el diseño o rediseño de los espacios físicos cubiertos que se destinarán al juego o al estar de niños/as (patio de juego cubierto).

.Elevar la altura de los tomas corriente por seguridad y pintarlos con el color de la pared para disminuir la atención infantil en ellos (altura de un adulto promedio 1,65 m.) pero la altura de la instalación de las llaves de luz debe facilitar la manipulación de un niño/a con silla de ruedas o un niño pequeño parado (1 m. aprox.) y el color de la tapa debe ser contrastante con la pared. Esto posibilita no discriminar las posibilidades de acción por ser pequeño o tener una necesidad especial (silla de ruedas o disminución visual).
Para el parque de juego del Jardin es necesario verificar que no haya pozos existentes o desniveles muy marcados. Además es importante seleccionar muy bien los equipamientos de juego para que se adapten a los diferentes grupos etarios, a sus diferentes habilidades y necesidades de desarrollo integral. Es decir, que posibiliten el juego social, psicomotriz, intelectual y sensorial. Por lo tanto se deberá evaluar su diseño, su altura, distancia entre los diferentes equipos de juego, sus colores, sus riesgos y desafíos, su seguridad en general.
Es importante comprar equipamientos de juego que por lo menos cumplan con las normas existentes. Además debemos analizar antes de su compra la relación con el curriculum para seleccionar el equipo de juego adecuado a los objetivos lúdico-educativos de la institución.

Mantenimiento y supervisión.

La instalación del equipamiento de juego y de todos los elementos analizados deben tener un mantenimiento continuo. En el día a día no es necesaria la intervención de personal especializado si los equipamientos seleccionados están fabricados con materiales de primera calidad, se han tenido en cuenta todos los ítems mencionados y si además los adultos del establecimiento se han capacitado básicamente para la observación de los deterioros más comunes por el uso o el desgaste que ocasiona el paso del tiempo. El personal de mantenimiento del Jardín también deberá formarse para ayudar en esta tarea.

Además deberá considerarse:

Una actitud adecuada de los adultos a cargo tendrá que tener las siguientes características:
Tener una mirada alerta y continua sobre el juego infantil al mismo tiempo que interviene facilitando y orientando el mismo (observación participante).
Conocer las riesgos y accidentes más comunes en estos espacios para saber como prevenir desde el permiso o el límite, las acciones infantiles.
Mantener un vínculo lúdico y pacífico con los niños/as aunque esté poniendo límites para el cuidado y la prevención de accidentes.
No prohibirlo todo bajo la premisa de que nadie se lastime porque estaría cuartando el derecho al juego y a la posibilidad de desarrollo aunque sus intenciones sean buenas.
Un raspón o pequeño golpe es normal que se produzca si damos permiso de jugar y estas situaciones pueden ser aprovechadas para concienciar otro tipo de aprendizajes solidarios y de cooperación entre los pares.
Si el adulto está cansado o no se siente bien deberá pedir que lo suplanten porque seguramente su atención será deficiente.
Es importante que el adulto facilite y participe del juego y disfrute de ello. Esto asegurará un buen vínculo afectivo que contribuirá a que los niños lo vean como alguien que los cuida y no que los vigila.